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agosto 26, 2021
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agosto 26, 2021

HÁBITOS

Hábitos saludables más allá de la cocina

Los hábitos saludables favorecen un mejor rendimiento físico y cognitivo. La alimentación balanceada es fundamental para que gocemos de buena salud: debe ser variada, suficiente, adecuada, equilibrada, inocua y completa. Debemos poner el foco en hacer un buen manejo de porciones suficientes y poner el énfasis en la calidad de los ingredientes que utilizamos.

Sin embargo, otros aspectos de nuestra vida contribuyen considerablemente a que tengamos una mejor calidad de vida:

  • Actividad física: además del beneficio que nos ofrece la práctica de actividad deportiva, es recomendable sumar a nuestra vida cotidiana actividades simples, como subir escaleras en vez de tomar un ascensor, ir caminando al trabajo o combinarlo con otros medios de transporte.
  • Manejo del estrés: el buen manejo de este factor es muy importante para la salud física y mental, así como para el bienestar emocional. Cuando estamos estresados nuestro organismo activa una respuesta que moviliza reservas de energía, con el fin de responder a una situación de amenaza. Cuando el estrés es crónico o agudo, pueden ocurrir muchos cambios metabólicos sorprendentes —por ejemplo, un aumento de la ingesta de alimentos (generalmente, con exceso de azúcar y sodio) y la liberación de hormonas que están involucradas en el exceso de peso y obesidad, entre otros—.
  • Descanso: el sueño en cantidad y calidad adecuadas nos proporciona la recuperación del bienestar físico y mental, regula nuestros niveles hormonales, mejora nuestro estado de ánimo, nuestra concentración y memoria, en tanto reduce el riesgo de tener accidentes cardiovasculares.

 

 

Algunas recomendaciones específicas a este respecto son:

– establecer horarios regulares para acostarse y levantarse como rutina;

– no cenar en abundancia ni muy poco y evitar beber mucho líquido por la noche —levantarnos varias veces puede derivar en trastornos del sueño;

– prepararnos para el descanso es recomendable: es beneficioso desconectarnos y no llevar a la cama dispositivos electrónicos —teléfono, tablet y otros— a la hora de descansar;

– si dormir es necesario para la recuperación del cuerpo, es fundamental luego de realizar deportes;

– según especialistas que estudian la vida cotidiana desde la psicología, para llevar una vida equilibrada se recomiendan ocho horas de descanso, ocho horas de trabajo o estudio y otras ocho de ocio, de recreación o de responsabilidades familiares.

  • Hidratación: el agua regula la temperatura corporal, transporta nutrientes, regula la presión arterial e interviene en la respiración. Prefiramos el consumo diario de agua al de otras bebidas —limitemos la ingesta de refrescos, jugos artificiales y aguas saborizadas—.

Otros aspectos relevantes son:

– la hidratación varía de acuerdo con nuestra edad, nuestro sexo, nuestra dieta y el tipo de actividad física que realizamos;
– la buena hidratación es evitar la deshidratación (reponer menos líquidos de los que se pierden), así como evitar también tomar en exceso; lo ideal es lograr un estado de equilibrio entre la cantidad de líquido que perdemos y la que incorporamos.
– es una necesidad permanente del cuerpo, no solo antes, durante y después del ejercicio.

 

Otros aspectos a considerar

Al referirnos a hábitos saludables, estamos hablando de a una serie de prácticas cotidianas con consecuencias positivas en el corto, mediano y largo plazo. Muchos de ellos reafirman o ponen en duda diversas costumbres y creencias que tenemos arraigadas.

A continuación, compartimos algunas recomendaciones a tener en cuenta en este sentido:

  • Es importante que nuestra cultura alimentaria ponga el énfasis en la calidad, variedad y distribución de las comidas —y abandone el foco cultural sobre el consumo de calorías.
  • Debemos discernir entre los conocimientos científicos y los mitos y gurús de moda a la hora de elegir nuestra alimentación.
  • No demonizar a los alimentos; por el contrario, evaluar su origen, calidad, cantidad y frecuencia de consumo.
  • Planificar con tiempo lo que vamos a comer durante el día y, especialmente, antes, durante y después de la actividad física.
  • Promover la variedad en nuestras comidas.
  • Incorporar verduras y frutas a nuestras comidas para sentirnos bien y mantener un peso adecuado.
  • Es importante que desarrollemos nuestra capacidad crítica ante la información y los mensajes publicitarios que recibimos acerca de la alimentación.

 

Algunos hábitos que deberíamos cambiar

Así como es beneficiosa la incorporación de hábitos saludables, dejar de lado aquellos que no lo son y que estén incorporados con mayor o menor notoriedad en nuestra vida cotidiana puede ser un gran aporte para nuestra salud.

Algunos de los hábitos ante los que debemos estar alerta son:

  • consumo excesivo de sal y azúcar; al cocinar, procuremos disminuir la sal y el azúcar que, en pequeñas cantidades, son suficientes para realzar el sabor;
  • consumo excesivo de alimentos que no son naturales;
  • imponernos dietas que no cumplen con los mínimos requeridos en el consumo diario de frutas y verduras;
  • picotear en lugar de preparar y consumir comidas principales;
  • comer a cualquier hora y en cualquier lugar —como consecuencia de que la comida ha dejado de ser un acto colectivo para pasar a ser un acto individual—;
  • cocinar poco; debemos revalorizar la comida casera.

 

Mensajes de las guías alimentarias para la población uruguaya brindadas por el Ministerio de Salud Pública:

  • Disfrutá de la comida: comé despacio y, cuando puedas, hacelo en compañía.
  • Basá tu alimentación en alimentos naturales y evitá el consumo de productos ultraprocesados (que no son naturales) en el día a día, con excesiva cantidad de grasas, azúcar y sal.
  • Comenzá el día con un buen desayuno y no te saltees las comidas.
  • Cocinar nuestros propios alimentos hace bien: descubrí el gusto por la cocina y que sea una actividad compartida.

Link a la Guía Alimentaria para la Población Uruguaya